viernes, 12 de octubre de 2012

LOS TRES PILARES DEL AMOR

PRIMER PILAR: INTIMIDAD EMOCIONAL

La intimidad emocional se da sólo mediante comunicación profunda. Al compartir sentimientos, al hablar con el corazón, al exteriorizar dudas. Temores, ambiciones, sueños, preocupaciones, alegrías, penas, al confesar defectos; al mostrar a la persona amada el lado oculto de nuestro ser. La intimidad emocional es confianza absoluta, complicidad, integración, alianza. Cuando existe se detecta el verdadero estado de ánimo del compañero (desapercibido para los demás) aunque no hayan palabras de por medio, y cuando éstas se usan, se hacen de forma única y especial. Los problemas se disuelven cuando aún son incipientes porque, al discutir, se procura no causar daño, no herir. La “verdad” es el común denominador entre dos personas con intimidad emocional. La autoestima de ambos se ve grandemente favorecida pues saben darse su lugar uno al otro, saben demostrarse aprecio y confianza sin límites. La comunicación profunda les permite no volver a sentirse solos, les da sentido a su mundo interior, propicia la formación de un universo exclusivo, cuando se alejan, ambos piensan y hablan bien de su pareja.
Cuando estamos frente a una persona, podemos fingirle cariño, pero una vez lejos de ella, sabemos muy bien cuales son nuestros verdaderos sentimientos; de modo que si en la soledad juzgas a tu pareja como tonta, inmadura o torpe; si te ríes un poco de su recuerdo y, en ocasiones, hasta compartes esas burlas con tus amistades o familiares, no existe en absoluto intimidad emocional, incluso a nuestros amigos los criticamos y nos consideramos sus “amigos”. Millones de matrimonios pasan la vida sin verdadera comunicación profunda, charlando sólo sobre asuntos superficiales, los niños, el trabajo, la economía. Por ocuparse de lo evidente olvidan lo fundamental. Se dice que los hijos unen al matrimonio, pero es una gran mentira. Los hijos producen distracción y funcionan para los conyugues como excelentes excusas para evadirse mutuamente; ahora tienen problemas para entretenerse. Por eso muchos matrimonios se disuelven cuando los hijos crecen. Jamás hubo intimidad emocional. La unión fue vacía, falsa, fingida. Un hermoso teatro que tenía como finalidad hacer creer a los demás que se amaban.


SEGUNDO PILAR: AFINIDAD INTLECTUAL
Las personas no estamos conformadas sólo por emociones, sino también de ideas. Para que alguien se nutra con los pensamientos del otro, se requiere una correspondencia intelectual capaza de permitir puntos de vista complementarios. Las personas pueden tener la capacidad de comunicarse íntimamente, pero si no poseen una estatura racional similar y no se enriquecen mentalmente durante su convivencia, terminaran excluyéndose. Pocas cosas alimentan más la llama del cariño que aportar ideas valiosas, desapercibidas para el otro.
En la medida en que alguien se ame a si mismo podrá amar a su pareja, y la auto aceptación es un concepto que se da en la mente. Sólo siendo madura en al área intelectual es posible aceptar la individualidad e independencia del compañero, evitar los celos, el egoísmo, la posesión. Sólo en el juicio sereno y claro es capaz de perdonar, ceder, dar otra oportunidad, aceptar errores y estar dispuesto a permitir imperfecciones.
La moral verdadera no es un producto de prejuicios, sino de razonamiento inteligente. El grado de desarrollo espiritual tiene muchas cosas que compartir; lleva un ritmo de lectura similar, de estudio parecido, de trabajo coincidente, se supera en armonía, crece y se ayuda en forma reciproca. Los novios que son capaces de estudiar y hacer sus trabajos de verdad, son mucho más fuertes en su relación que los demás.
 
TERCER PILAR: ATRACCIÓN QUÍMICA
Si dos personas tienen intimidad emocional, son amigos; si además se complementan en ideas, son colegas. Pero falta un último punto para ayudar el lazo del amor, también deben poder llegar a ser amantes. Para logarlo no es suficiente la atracción física. Podemos conocer la belleza de una persona sin sentir ninguna atracción hacia ella. Lo que enciende el magnetismo entre dos individuos no es un fenómeno físico, sino químico. Sólo de da entre algunos. Talvez no se trate de gente bonita, pero la química les permite ver más allá de lo visible y arder con la belleza que sólo ellos detectan. La atracción química, como toda energía es susceptible de transformarse en repulsión. Lo que al principio atrajo puede ser cuanto los separe.
En conclusión: El hombre está conformado de emociones, inteligencia y cuerpo. La pareja debe tener un enlace adecuado en los tres aspectos. Ahora, recuerden que la relación se hace sólo entre dos. El hombre y la mujer necesitan la cooperación mutua. Una entrega que no es retribuida se convierte en suplicio. Los tres pilares del amor no se canalizan solos, sino en conjunto. La intimidad emocional sólo existe al completar el círculo de intercambio de ideas. La atracción química sólo se da cuando se combinan las vibraciones de ambos. Si alguien cree estar enamorado pero mal correspondido, debe despreocuparse y olvidar. No se trata de de amor. Sólo es un capricho, un invento que terminará destruyéndolo si se aferra a él.

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